Restauro romántico
Se le llama también movimiento antirrestauro, de John Ruskin, quien era un personaje muy viajero, culto y que estudia el Gótico y Venecia. Su filosofía rodeaba la arquitectura con un halo místico, como legado para las siguientes generaciones.
Para él, la sociedad medieval era la utópica y la verdadera, siendo gran defensor de los oficios artísticos, valorando también la arquitectura doméstica.
Sus ideas las plasma en “Las siete lámparas de la arquitectura”, de 1849, y en “Las piedras de Venecia”, de 1853.
Esta doctrina tenía las siguientes características:
Conservación de edificios tal y como han llegado, para conservar su pureza (en contra de Viollet y de restauración arqueológica).
Acepta únicamente la conservación preventiva (doctrina actual).
Teoría natural de edificio (nace, crece y muere).
Defiende la pátina (huella del tiempo), y la ruina.
Uno de sus seguidores será William Morris, quien llevará a la práctica las teorías de Ruskin, haciendo asociaciones para la protección, como “Sociedad para la protección de los edificios antiguos”, 1877. Una de sus más famosas luchas será la de San Marcos de Venecia, argumentando que era un tema mundial (querían quitarle sus mosaicos).
En España, uno de sus seguidores será el marqués Vega Inclán, que restaura los Reales Alcázares de Sevilla.
Restauro histórico
Nace en contra de las dos anteriores posturas y la ideará Luca Beltrami en la década de los 80 en Italia. Las novedades que introducirá serán:
Interdisciplinariedad.
Criterios específicos.
Trabajo previo de documentación (monumento como documento).
Las operaciones de restauración se basarán en pruebas objetivas, teniendo en cuenta todas las fuentes.
Además, justificará en algunos momentos la eliminación de añadidos (como las torres de Bernini en Panteón de Roma).
Con él aparece la restauración reconstructiva (cómo era y donde era) de edificios desaparecidos, como el Campanile de Venecia, entre 1902-1912. Allí se debatieron tres puntos:
Si debía ser restaurado o no.
Si se hacía a lo antiguo o a lo moderno.
Con qué materiales se haría.
Restauro moderno
Será ideado por Camilo Boito en torno al año 1880 y defenderá la arquitectura historicista, poniendo el románico como hito de Italia.
Inaugura una nueva forma de pensar en restauración y será pionero del restauro científico, sistematizado por su discípulo Giovannoni.
Él conciliará ideas de Viollet y de Ruskin, creándose una vía intermedia: condena excesos de restauración estilística y acepta crítica radical de Ruskin.Será pues responsabilidad civil el conservar los edificios.
Sus principios básicos serán:
Edificio como documento, respetando añadidos (edificio no unitario, sino con fragmentos)
Documentación previa esencial.
Defiende conservación, mantenimiento y preservación. Las adiciones serán únicamente para consolidar y se mantendrá la apariencia antigua del edificio.
Él también dará principios para la Administración Italiana, en una Conferencia de arquitectos de 1883 (que será precedente de las Cartas de Restauro), en cuanto a los límites para poner añadidos:
Diferenciación formal y material de lo nuevo y de lo antiguo.
Supresión de molduras y decoración en partes nuevas.
Exposición de materiales originales cerca del edificio.
Grabar la fecha de actuación o signo convencional de añadido.
Incluir epígrafe descriptivo de actuación en monumento.
Realizar descripción y fotografías de las fases del trabajo.
Notoriedad visual de las acciones realizadas.
Creará tres grandes grupos, correspondientes a períodos históricos, para la mejor restauración:
Restauración Arqueológica (Antigüedad). Tiene como principios la consolidación técnica y la actuación mínima.
Restauración Pictórica (Medieval). Tiene valor la apariencia antigua y pintoresca, preocupándole además la ornamentación.
Restauración Arquitectónica (Renacimiento). Prima la belleza, basada en unidad compositiva y formal. Los elementos añadidos de consolidación serán no visibles.
