Muerta.
La vida parece muerta.
Muertos los días.
Muertas las horas.
Muertos los minutos.
Los árboles, antes frondosos…ahora se pudren.
Ahora el Sol no brilla, ni la Luna resplandece en la noche.
Las calles llenas de gente me hacen sentir vacía.
Sola.
Muerta.
Aquellos que lo buscaban lo han conseguido.
Han acabado con mi sonrisa.
Entre palabras y sollozos clamo mi despido improcedente de esta vida injusta.
La que me robó mis días. Mis horas. Mis minutos.
Únicamente espero que allá donde esté.
Me sienta tan muerta como me siento en vida.
Y a todos aquellos que alguna vez me hubiesen querido.
Les ruego que me perdonen.

El ser humano y la muerte es quizás, la pregunta de las preguntas. La que quiso responder Platón y sobre la cual, sobre los textos de Platón, conocemos (o desconocemos) todo lo demás.
La belleza, emparentadísima con la justicia y esta, a su vez, con la moral nos lleva a desembocar en la finalidad de la vida y, de nuevo, en la muerte. De esta forma el arte como modo de expresión de un grupo humano o, de otra manera visto, como la artesanía de la sensación o la búsqueda de lo bello contempla, en su etiología más rápida el concepto de la muerte como un horizonte sin escapatoria.
En este punto y para huir de más filosofismos me quedo con dos citas interesantes: El poema “una mujer desnuda y en lo oscuro” en el que Benedetti acaba, también desembocando, en que la mujer desnuda y en lo oscuro hace vencer a la muerte (un poco y un instante).
Por otro lado y en el enfrentamiento arrebatado con la muerte, nunca en la cultura judeocristiana ha existido una educación escatológica (referida al fin) adecuada, por lo que nos avenimos a la muerte con un prurito que no debería. Pues como digo, en este sentido acabo de terminar el libro de Victor Frankl “El hombre en busca de sentido”, sobre sus vivencias en Austwitz. Solo en la abominación humana más grande de la historia reciente se puede observar, de manera lejana, la sensación de la nada, de la vida y de la muerte como el Holocausto. Frankl indaga sobre ello, como Levi, y como Jean Amery:
Para acercarse a la muerte con munición suficiente.
Saludos y enhorabuena.
Nota ultimísima, no hace mucho en mi blog escribí sobre otro tipo de muerte: la muerte social, el ostracismo de la persona y de la memoria en los desaparecidos en Argentina.
Tras releer un par de veces el post y el comentario (no menos interesante) me has dejado pensativo Kore, realmente triste el texto, pero no por ello alguna vez todos pasamos por momentos en la vida que quizás hiciéramos nuestras esas palabras.
Un abrazo,
Ray
¿Muerta?, alguien que expresa los sentimientos asi, está más viva de lo que cree.
¡¡¡OLÉ MI NIÑA!!!
No comment!!!!!!!Es decir vivo!!!!!!!
Hombre Mimi!!! Como tú por aquí
Se me va a hacer raro encontrarte por la red jejejeje. Guapa!
Gracias por los comentarios a todos! La verdad es que tenía un día un poco triste
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