Como ya he dicho, me he ido de vacaciones. En concreto a Albarracín y Teruel porque allí tenemos sede analizarte (jejeje).
El viaje empezó un tanto accidentado en Leovigildo Pérez, el coche de nuestra compañera Marta, ya que casi pinchamos con un montón de piedrecitas y dimos unas cuantas vueltas para conseguir la salida para Teruel. Con el susto en el cuerpo nos preguntamos si de verdad habíamos pinchado, pero seguimos nuestro caminito hacia tierras más lejanas.
El viaje fue agradable, con música de Avalanch de fondo, solo nos faltaba el "Te gusta conducir?".
Llegadas a Paniza comimos y pudimos comprobar que era un pueblo muy feo, realmente. Ruega decir que cogimos mal la carretera de salida y tuvimos que hacer una pirula, pero eso que no se entera nadie…
Tras dos horas de viaje en el que la sierra de Albarracín nos premió con su belleza, su verde (verde en Aragón, increíble, creía que solo había en los Pirineos) entramos al pueblo. Se trata de un pueblo que desde 1961 es patrimonio nacional y que su historia se remonta a la época musulmana, primero como reino de Taifa y luego territorio cristiano.
La verdad es que yo ya había ido antes y tenía un bonito recuerdo, pero sin duda es uno de esos lugares que no te cansas de ir.
Llegados al centro urbano, todas las casas, tiendas, hoteles y restaurantes están impregnados por una esencia rústica que no desentona para nada con los monumentos. Desde luego cuidan mucho lo que es la apariencia del pueblo, quizás gracias a la Fundación Santa María , que vela porque Albarracín se convierta en un gran foco cultural recuperando sus tesoros.
Tras una agradable estancia en la parada del Carmen, que estaba para nosotras solitas en lo alto del pueblo (con unas vistas preciosas), y después de haber visto las joyas del pueblo: la catedral, el museo diocesano, la Torre Blanca, el cementerio (sí, me gusta ir a los cementerios…)…nos marchamos para Teruel.
Allí nos esperaba el Torico en su pedestal. Lo tuvismo que buscar porque es tan chiquitico que no se ve con las ventanas de alrededor, que majete. La verdad es que me quedé sorprendida por la ciudad, la recordaba más pequeña.
Sin embargo, nos maravilló su esencia entre medieval y moderna, su tranquilidad,...es una ciudad preciosa, lástima que le estén haciendo el vacío tantísimo la administración porque no se lo merece.
Visitamos la catedral, con su precioso artesonado, el museo sacro, la iglesia de San Pedro, las torres mudéjares…teníamos una guía de excepción, nuestra compañera Inés, que se sabe todos los rincones de su ciudad y que nos los brindó felizmente.
Más adelante haré poco a poco un acercamiento a estos monumentos, porque ahora estoy haciendo una especie de "tour".
Después de eso, lo típico, fiestas de pueblos (soportar que tus amigas te quieran liar con un carpintero maquinero…en fin…), irte de fiesta en Teruel (que juerguistas por dios…), irte de cañas…
Me encantó, me sedujo el paseo del óvalo con su nueva iluminación (que Inés nos mostró en un post ), las escaleras del óvalo,…
Una visita obligada porque Teruel Existe, señores! Y de qué manera!!

Sobre Teruel y lo comentado decir dos cosas:
La Fundación SantaMaría es cierto, vela por el patrimonio y potencia el turismo de Albarracín pero son unos “agarraos” que no veas. Por “dejarnos” sus instalaciones (un cuarto de 25m2 para realizar una reunión que hicimos varios promotores de la Ciencia en Aragón) durante 1 día, y albergarnos 1 noche en un hotel de ahí nos cobraron 150 euros por barba… Vamos, que salimos de ahí “escaldaos”… ya pueden tener dinero ya.
Por otra parte decir que antes de ver el Torico, que aparece en la foto, yo había oído mucho hablar de él, y me lleve una decepción al ver que el Torico, como su nombre indica, es chiquitico, y apenas mide un palmo… aun así, luego la segunda vez que lo ví me pareció monísimo y ahora me gusta… pero fue un chasquete la primera vez…
Teruel existe, claro que sí! y bien bonico que es
Como te oigan los turolenses decir que su torico es decepcionante…verás! Marta y yo lo dijimos bajito porque si no…
El "torico" , -ico, es diminutivo. No se cuantas veces habré dicho esto!!! Pero no os preocupeís que lo entiendo. Jejeje
Más bien tendría que ser el “torín” jejejej, o la vaquilla, jajjaa. Espera que ahora me vas a matar…lo retiro
Yo entiendo que cuando uno escucha hablar tanto del Torico y llega a Teruel y lo ve diga “Ostia, que pequeño”, porque claro que es pequeño, pero también teneís que saber que cuando eso se lo dices a uno de Teruel siempre contestará:
- “Sí, pero tiene los huevos bien gordos”
JAJAJA
jajajajajaj AMEN
que buena eres Inés!!
Inés, has conseguido una cosa. Que la próxima vez que vaya a verlo me fije en los huevos, le haga una foto, y la ponga en mi blog