La vidriera,como las demás artes decorativas, ha sufrido a lo largo del tiempo una evolución tanto técnica como de valoración. La forma de construirlas ya se había creado en la Edad Media y se seguirá con este sistema hasta el siglo XX, aunque se irán introduciendo elementos nuevos, como el corte de los cristales con punta de diamante.
En cuanto a la valoración, los ventanales de colores en la Edad Media tuvieron mucha importancia gracias a la simbología que confirieron al interior de la iglesia. Sin embargo, es en el siglo XIX con movimientos como el modernismo cuando la vidriera llegará a su momento más asombroso.
Por último, hay que tener en cuenta que podemos encontrar similitudes entre los diseños de los ventanales emplomados y el arte del siglo XX. Por ejemplo, vemos los mismos motivos en cuadros de Mondrian y en la vidriera de Lloyd Wright. Incluso en el cubismo existe la misma distribución de imágenes.
La vidriera es, sin duda, una de las artes más impresionantes y reconocibles de toda la Historia del arte, algo que ha hecho que en la actualidad su uso siga adelante, como se puede ver en cualquier cristalería. Quizás se debe por su belleza o quizás por el encanto del trabajo artesanal.
Ayudará este reconocimiento a la mejor defensa de las mismas, aunque siempre habrá futbolistas que destrocen alguna.
Los orígenes de la vidriera
El verdadero punto de origen de la vidriera sería el descubrimiento de la caña de vidriero, hacia el año 40 antes de Cristo, en Siria o Israel. Esto ayudaba a crear láminas de vidrio al soplar el cristal mediante este instrumento, sistema que seguirá usándose en la Edad Media. Además, la influencia de los romanos contribuyó a una extensión del trabajo del vitral en el medioevo. Ellos habían usado este material para realizar cerámica, como ocurre con el vaso de Pórtland.
Los ejemplos que encontramos de vidrieras en iglesias cristianas tienen una fecha muy temprana, quizás anterior al siglo IV. Probablemente fuera motivado por la estética-mística de la luz, ya relatada en los Evangelios. De estas primeras vidrieras no tenemos ejemplos completos pero sí se han encontrado fragmentos, como los de San Vital de Rávena, del año 540.
Sin embargo, serán en época medieval y más concretamente en el período Gótico cuando se produzca su gran esplendor. Esto viene dado porque se le confiere a la vidriera un carácter religioso-místico que hace sea un elemento de unión del fiel con Dios.
La vidriera era confeccionada por un taller especializado que podía ser itinerante o situarse en una catedral.
Para hacer las vidrieras se necesitaba primero un diseño o cartón, realizado en una escala menor al ventanal. Éste se llevaba más tarde a un papel, pergamino o tablero enyesado que debía tener las dimensiones requeridas.
Una vez hecho el primer paso, se debían cortar los cristales, que al soplarse tienen la forma de una burbuja que luego se corta. La técnica empleada era el uso de puntas de hierro incandescentes, como era el suavizador de juntas de hierro. Este objeto era una herramienta de hierro que tenía una llave en uno de sus extremos y que servía para atravesar los vidrios.
La siguiente etapa será la coloración. Al principio el color se conseguía yuxtaponiendo piezas para obtener colores por asociación. A este procedimiento se le denominaba “plaqueado”.
Sin embargo, la cuestión del color ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Las primeras vidrieras eran oscuras, ya que se usaba mucho más emplomado y colores más opacos; sin embargo, luego serán más claras, por el uso del amarillo de plata o de menos emplomado. El procedimiento tenía dos vertientes:
- Vidrios de color. Se consiguen mediante sustancias colorantes vertidas en la pasta vítrea fundida. A éstos se les llama “de mufla”, que viene del nombre del horno que se usa para hacerlos.
- Vidrios pintados.
A esto se unían otras técnicas decorativas:
- Grisalla. Se aplica sobre el vidrio para dar tridimensionalidad y para ello se usa un pincel de pelo de animal.
- Pintura de carnación. Como su nombre indica, servía para conseguir aspecto de carne y para lograrlo se usaba vidrio blanco, que luego se pintaba y completaba con grisalla.
- Esmaltes. Se usaban para dar sensación de riqueza, de joya.
- Amarillo de plata. Fue el gran descubrimiento del siglo XIV. Se usó en vestidos, pelo y arquitectura. Sería creado mediante nitrato de plata y es aplicado al vidrio blanco.
Después del color, se pasaba a la unión de la pintura y el vidrio; se realizaba en un horno o mufla, con una temperatura de unos 600º-620º, por una persona que conociera el oficio. A veces en este momento se podían incrustar vidrios, llamadas “gemas”, sujetadas por plomo.
El proceso siguiente sería el emplomado. Es la última etapa, cuando se unen los vidrios por tiras de plomo, llamadas “calmas”, aunque en las primeras vidrieras se usaba madera.
Estas “calmas” tenían forma de H para mejorar la sujeción del cristal y luego se soldaban. Para terminar se colocaban en armazones de hierro para ser instalados.
Evolución
En el período Románico el uso de las vidrieras estaba también extendido, aunque éstas serían de menor calidad que sus hermanas góticas. Esto pudo ocurrir al estar en vínculo con la pintura y la escultura de esta época. Ejemplos de ello se dan en la abadía de Wissembourg del siglo XI; en la catedral de Ausburgo, del año 1132; o en la capilla de Santa María y San Juan, en Weitensfeld.
Los ventanales se caracterizarán por el uso de marcos geométricos y por un estilo arcaizante, con líneas gruesas.
Posterior a este período nos encontramos ejemplos de vidrieras en los monasterios cistercienses. En ellos, según las convicciones religiosas promovidas por el Císter, no podía haber nada que perturbase la paz y la concentración de los monjes. Por eso, prohibieron la realización de vitrales coloreados, usando vidrieras monocromas de diseños geométricos y vegetales.
En el Gótico encontramos el momento más representativo de la vidriera medieval. Esta manifestación sufrirá una evolución, ayudada por el cambio del diseño de las tracerías y del triforio.
Será ahora el “inicio” de la vidriera, dentro de la nueva concepción de la iglesia que se crea. El abad Suger, de la abadía de Saint-Denis, deseaba realizar una remodelación de la iglesia para hacer notar en su aspecto la importancia que tenía para Francia, ya que San Dionisio era el patrón del país. Por ello creó una nueva concepción de la iglesia, siguiendo los principios de Pseudo-Dionisio, que hablaba sobre una vía anagógica que conducía a Dios por los objetos terrenales.
Será una nueva iglesia, luminosa (siempre que la comparemos con la época anterior) y como casa de Dios. Este ambiente irreal será el que ayuda al fiel a transportarse hasta lo divino.
Las doctrinas creadas en Saint-Denis se extenderán por toda Francia, como se ve en Notre-Dame de París, del año 1163. Esta catedral tiene gran importancia en la historia del arte porque fue aquí donde se creó el sistema de arbotantes para sujetar los muros. Como ya he comentado en puntos anteriores, las primeras teorías hablaban de que éstos cambios hicieron evolucionar la vidriera; sin embargo, ahora se sabe que fue al revés.
De este momento también son las vidrieras de la catedral de Noyon y las de Laon, entre otras. Mientras, en otros lugares también se extiende el uso de vidrieras. En Inglaterra esta primera parte del Gótico se llamará Early English, del cual el ejemplo más representativo es la catedral de Canterbury.
La siguiente etapa será el punto álgido de la vidriera; el denominado Gótico pleno o Gótico clásico y empieza a partir del año 1240.
El más importante conjunto de este período será la primera fase de la catedral de Chartres. Se seguirán modelos de Saint Denis, aunque ahora se da más dinamismo y un dibujo más marcado. Ejemplo de ello lo encontramos en el ventanal denominado Nuestra Señora de la Bella Vidriera, donde podemos observar las dos fases de realización de la catedral. La parte superior será en torno al año 1150, mientras que la inferior es de 1194.
Además, Chartres influyó en muchas catedrales franceses, como las de Amiens, Reims o Soissons.
Este gran esplendor continuará en el siglo XIII, gracias a las nuevas catedrales construidas en Francia.
Se caracteriza este instante por una apertura mayor en los muros, colocando ventanales de colores en nuevos lugares, como los triforios (ahora abiertos).
Los ejemplos más impresionantes los encontramos en la segunda fase de la catedral de Chartres y en la Santa Capilla de París. El primero, Chartres, sufrió un incendio en 1194, por lo que se quiere remodelar su interior, colocándose gran número de vidrieras.
Se darán aquí los cambios más representativos de la época, como la definición de la iconografía, la aparición del rosetón o la importancia del lugar en referencia a la colocación de las vidrieras.
El segundo ejemplo, la Santa Capilla de París, está fechada entre 1243 y 1248. El ciclo más importante lo encontramos en la planta superior, que se concibe como capilla-relicario, como un cofre decorado con piedras preciosas.
Se usan pequeñas imágenes unidas entre sí por diseños geométricos, método que tendrá mucha influencia después. Están concebidas como una unidad compositiva, aunque en su realización intervinieran diversos talleres, encabezados por uno que llevaba la organización. Además, se intenta plasmar el movimiento y el espacio en ellas.
Sin embargo, en esta época también encontramos otros ejemplos. Podemos verlos en Alemania, por ejemplo en la catedral de Colonia.
En la centuria siguiente, el siglo XIV, el vidrio se torna más claro y se descubre el amarillo de plata en torno a los años 1310-1330. Esto provocará que ahora la luz entre más blanca y que se de una mayor relación con la pintura en cuanto a la composición y narración de las vidrieras. Además, el emplomado irá disminuyendo, haciendo que las escenas sean más continuas.
Esta nueva técnica se puede ejemplificar en Italia, donde se desarrolló la tridimensionalidad. Unos modelos los encontramos en los cartones diseñados por Giotto.
Estos cambios técnicos provocarán a su vez una variación en la función, ya que la claridad de las imágenes permitía ver a través del muro, introduciendo el escenario real en la catedral. A esto hay que añadir que ahora se irá perdiendo la función simbólica de las vidrieras, algo que finalmente desaparecerá en la época renacentista.
El foco más relevante ya no será Francia, donde se habían dado hasta ahora todas las novedades, sino en nuevos centros artísticos como Austria o Alemania.
Esta evolución seguirá en el siglo XV, donde además tomará influencia de pintura italiana y flamenca; esto se ve en la importancia de los detalles y del dibujo, como vemos en diseños de Paolo Uccello.
En el siglo XVI se produce un declive de este arte, acelerado quizás por el comienzo del Renacimiento, que propugnaba la pintura mural en vez de los vidrios coloreados en las ventanas. Esto se producirá por un nuevo cambio estético, del que hablaremos en el capítulo siguiente.
Serán ahora vidrieras más vinculadas con la pintura, disminuyendo el emplomado y continuando con el proceso de aclaración. Ejemplos de ello están en la catedral de Tournai o en el King´s College de Cambridge.
Sin embargo, en otros lugares donde perviven las ideas góticas, como en España, se seguirán construyendo catedrales y vidrieras.
(continuará en breves )