Ahora bien, reto a cualquiera de vosotros (oh! Cientos de lectores que colapsan Internet para leer mi blog ) a que lo hubieseis hecho en su debido momento. Mmmm, diréis, ¿qué esta diciendo esta? Bueno, el caso es que, por poner un ejemplo que me gusta, ahora mismo te embadurnas de pintura el cuerpo desnudo y te restriegas en un lienzo blanco y no tiene mucho sentido. Está muy visto y quizás entonces es cuando sueltas el: “¡¡eso lo hago yo!!” que todos hemos dicho alguna vez… Pero ahora bien, si te digo que eso se hizo en los años 60 por un artista llamado Yves Klein… ¿pensarías lo mismo? Es decir, ¿habrías podido hacerlo entonces? El arte contemporáneo está muy mal visto porque no se entiende en el contexto histórico en que se realiza. Por ejemplo, todos sabemos que Picasso fue un genio en su tiempo (y actualmente) pero si te preguntas el por qué, la respuesta es que llegó en el momento adecuado planteando una posibilidad DIFERENTE. El arte y el contexto social/político/económico está muy ligado (ay, esa asignatura de metodología de arte me marcó: el método sociológico es el que nos explica este factor, así como el método de la historia social del arte). Es decir, cada arte en su tiempo. Seguramente si existiera un Picasso hoy en día (esperemos que sí y que salga pronto) que hiciera los mismos planteamientos lo veríamos como algo desfasado. Esto es así porque estamos tan acostumbrados a ver de todo que no hay nada que nos llene. En este sentido, estoy segura que la nueva “revolución artística” (por llamarlo de alguna forma) vendrá de la mano del sentimiento. Pero no el sentimiento de la indiferencia o del rechazo, como está sucediendo a veces con el arte contemporáneo. Es un sentimiento que te llega al corazón… Por eso, la próxima vez que mires una obra, métete en ella, vive en su tiempo y luego plantéate si se te habría ocurrido a ti.
“¡¡Eso lo hago yo!!”
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Cuántas veces he oído esa frase (vale, yo también la he dicho muchas veces..). Bueno, sí, claro que podemos pintar un lienzo en blanco, o con chorretones, o cargarnos un lienzo o una escultura de un retrete. Yo ahora mismo me puedo dedicar a hacer “monigotes” con pintura negra y no sería muy diferente a lo que hizo Saura.