Uno de los enemigos de la restauración son las eflorescencias salinas. Con este nombre se esconde un mal que afecta a los muros de muchos de nuestros monumentos y que es bastante complicado de solucionar.
Las eflorescencias salinas son acumulaciones de sales cristalizadas que llegan a la superficie de la pared o suelo y hacen una “costra” blanca que afecta estéticamente a las fachadas, pero que pueden llegar a acabar con pintura o decoración adyacente que se encuentre en ella. No en vano, son “costras” y pueden producir que por ejemplo la pintura se “despegue” de la pared.
Se producen en materiales porosos que han sido “atacadas” por gran humedad y que después dicha agua se ha evaporado, dejando sólo las sales.
El propio material tiene dichas sales, pero cuando se produce una acumulación de las mismas es cuando la patología afecta visualmente. Para incentivarlo, cosas como la polución o las bajas temperaturasson agravantes. Sobre todo la humedad, ya que hay más sales en suspensión, hace que se produzca más cantidad.
Para evitarlo es bastante complicado, ya que el proteger un monumento público (escultura, fachadas, iglesias..) es bastante difícil ya que tienen una funcionalidad práctica. Pero hay que evitar las agresiones como polución (qué difícil en estos días…) o filtraciones adyacentes.
Si la eflorescencia ya ha salido, el modo de actuar para “limpiarla” puede variar de la magnitud de la misma. Normalmente lo que se hace es un “cepillado” de la superficie con un “cepillo” no metálico y se limpian las impurezas. Aunque también se pueden usar otro tipo de sustancias más agresivas, con sumo cuidado eso sí, e incluso proporcionar un “secado” de la zona. Sin embargo, lo más común es tratarse de cloruros, sulfatos, nitratos y carbonatos.
Para el tema de los monumentos que se encuentran al exterior, como pueden ser catedrales, puertas romanas, escultura civil…el cuidado tiene que ser extremo en cuanto a la conservación del mismo para evitar cosas como ésta. Por ejemplo, en los últimos se ha dado la “moda” de implantar cerca de los monumentos jardínes o zonas de gran humedad para embellecer el monumento. Esto es un foco de humedad enorme, que puede afectar y afecta a mucho de nuestro patrimonio.
Sin ir más lejos, en mi ciudad, Zaragoza, la Puerta del Carmen(que os pongo a vuestra izquierda) tiene un precioso jardín como vecina, que riegan todos los días por aspersión y que es su mayor enemiga (eso y los autobuses que de vez en cuando se la llevan por delante).
En la catedral de Santiago de Compostela me encontré una imagen del todo curiosa de una planta que nacía del seno de un pilar. Me hizo mucha gracia y creo que es bastante evidente que es un foco de humedad tremenda que afectó al muro.
¿Conocéis algunos casos sonados en vuestra ciudad? Animaros, seguro que encontramos ejemplos de lo más didácticos de esta patología