Para acabar este pequeño y escueto recorrido por dos de los amuletos japoneses a mi entender más curiosos, pasamos a ver el Daruma o Bodhidharma. Esta esculturilla representa a un monje del siglo V, padre del Zen, que meditó durante 9 años totalmente aislado y quieto ataviado con un manto rojo que le tapaba todo el cuerpo, para llegar al satori, perdiendo sus ojos manos y piernas por el camino…
A mí personalmente me parece una figura mucho más curiosa que el Maneki Neko que vimos ayer, porque es una figura que te requiere interacción.
Normalmente es un regalo que alguien te hace para que cumplas un deseo o para el nuevo año. Los ojos del monje no están pintados y lo que tienes que hacer es pedirle un deseo pintándole uno de los ojos. Cuando éste se cumple, le pintas el otro.
Curioso que al ser redonditos, si le empujas se tambalean y vuelven a su estado inicial, representando la persistencia de los deseos.
Ver Amuletos japoneses (1 de 3)

