Hoy y como va siendo habitual en mis últimos 28 primaveras, me he dado cuenta que soy una artista frustrada.
Sí, la verdad. Yo lo intento pintando y dibujando, incluso escribiendo, pero no hay forma. Por eso estudié historia del arte y por eso hago este blog. La capacidad artística es un don que se nace o no, ya no requiere sólo de saber dibujar o pintar, sino saber plasmar, ver, percibir y notar cosas que los demás no hacen, y encima plasmarlo. Yo creo que la primera parte la he desarrollado bastante, a base de observación, pero la segunda es la que me mata.
Y es que es muy fácil decir a una obra, "eso lo sé hacer hasta yo", pero nadie sabe lo que está implícito en ella, hasta que no te paras a pensar en la trascendencia que tiene o ha tenido, nadie sabe cómo coger un pincel y ya quieren hacer un Picasso. Y es que para ser arriesgado tienes que conocer a qué tienes que enfrentarte para arriesgarte. Y para saber plasmar algo tienes que quitarte la venda de los prejuicios que tienes impuesta a lo largo de los años para poder ver todo con claridad. Qué fácil es decirlo y qué complicado hacerlo.
Ya no se arriesga como antes, ya no se innova, ¿estamos evocados al fracaso y al olvido? ¿Ya no hay locos que sueñan con algo distinto porque en su interior le dicen que tienen que hacerlo, que se arriesguen? Quien no arriesga no gana, y la vida es una apuesta donde a veces se gana, y otras se pierde, pero que siempre merece la pena luchar.
En el siglo XIX era relativamente fácil, se "inventaron" los botes de pintura y los artistas salieron a la calle, vieron lo que había, el verde, los parques, y nació poco a poco el impresionismo. De la modernidad y la velocidad de nuestros tiempos nació el futurismo. De la globalización y la apertura de mercados nació el japonismo y el cubismo.
¿Por qué nos frustra soñar? ¿Acaso el arte ha muerto y sólo existe el mercado? ¿el papel del artista es secundario y todo son modas?
Me siento frustrada porque no puedo plasmar lo que siento y hay muchas personas que saben hacerlo, pero lo único que les importa es su ego, dinero y fama. Coño, despertad, dejad de alimentar el bolsillo y empezar a alimentar vuestra alma, porque moriréis podridos de dinero y sólos.
Ójala que venga pronto el tiempo y la historia y ponga cada uno en su sitio. A cada sociedad su arte, dicen, pues nuestra sociedad apesta.

Como estudiante de arquitectura te tengo que decir que me emociona mucho lo que has puesto este blog. Si es difícil innovar en el mundo del arte imagínate en el de la arquitectura, en el que estamos sujetos a una normativa impuesta por extraños, pero más que a eso, estamos sujetos a conceptos como el confort o el servicio. Si al menos los arquitectos tuviésemos claro que lo que hacemos es arte… Es cierto que el ego es uno de los mayores problemas de nuestra sociedad, que hace que como leí (no recuerdo si en tu blog o donde) que en el arte del último siglo cuenta mucho mas el autora (la firma por así decirlo) que lo que realmente haya en la obra, bien es cierto que en la era en la que vivimos se nos abren muchos horizontes y tenemos un acceso casi inmediato a cualquier conocimiento. Pero pienso que nos conformamos con poco y no vamos más allá. Seguramente por la sociedad en la que vivimos en la que los prejuicios se confunden con el discurso populista y lo políticamente correcto, además de la opinión a la ligera que se da sobre todo en el mundo del arte, al juzgar obras de un solo vistazo, con criterios como: “bonito” o “chulo”, y frases de camarero del tipo: “Valdrá lo mismo tu opinión que la mía”.
Te agradezco de verdad tus aportes al mundo del arte,los que no podemos ser genios también tenemos mucho que aportar
Leyvaqd, bienvenido!
Lo que dices del tema de los nombres de los autores en arquitectura es brutal. Si en otros artes está presente, en el campo de la arquitectura es de risa, pagándose millones por diseños meramente en concepto por simplemente un nombre como Calatrava, por poner un ejemplo.