La razón de venirme a vivir a Madrid es, a parte de encontrar trabajo, que tienes a tu alcance todo lo que merece la pena ver y disfrutar. Lo malo es que tienes que comerte para ello polución, estrés de la gente, una ciudad desconocida, etc. Pero bueno, nos quedaremos con lo bueno
Es el caso de lo que he ido a visitar hoy, el Templo de Debod.
Hace unos 2200 años, por el 200 a.C. al rey Ptlomeo IV o el rey Adijalamani, se le ocurrió construir la Capilla de los Relieves, como se conoce, en la localidad de Debod. Se trataba de una capilla que rendía culto a Amon, el más importante de los dioses egipcios, y que luego pasará a rendir culto a Isis. Como es habitual, la construcción fue evolucionando a lo largo del tiempo, sobre todo en época ptolomeica y romana, añadiendo módulos y escondiendo el edificio original.
Morada de nómadas, cristianos y musulmanes, en 1961 con la construcción de la gran presa de Asuán, se vieron obligados a una decisión difícil. La construcción implicaba que las aguas escondieran definitivamente el edificio para siempre, por ello se desmontó y se montó de nuevo en España, dándose de "regalo" (unos dicen que fue por la colaboración de España con Egipcio en la recuperación de los templos de Abu Simbel, otros dicen que por dinero, otros dicen política, vete tú a saber). Sí, desmontó y montó. Piedra a piedra, catalogando todos y cada uno de los relieves e incripciones. En 1972 se instaló en la ciudad de la polución eterna.
En cuanto a su forma, vemos que tiene una vía procesional, que pasa por dos pilonos o fachadas de entrada, decorados en algunos casos con soles alados. Estos eran construidos con adobe y piedra arenisca, y son de época más tardía a su construcción. Pasada la vía procesional, la fachada está configurada por un medio muro que tapa las columnas de fuste monolito y capitel papiriforme (dos de ellos sin acabar).
Al entrar en el edificio vemos que la configuración sigue los esquemas típicos, con un pronaos y una sala central, la capilla de Adijalamani, donde vemos numerosos relieves donde el rey ofrece regalos a los dioses. Ésta sala es la central para todas las demás salas y a través de ella se llega al naos, lugar de culto por excelencia del templo egipcio, donde residía la divinidad representada en una escultura.
Una de las cosas más curiosas al ver el templo es la construcción como adherida a su izquierda, el mammisi, construído en época romana y que es el "lugar de nacimiento", relacionado con el dios Horus.
Aquí podéis ver un video del templo de Debod. La voz del tio es soporífera, pero es bonita la imagen.
Os animo a visitarlo y pasear por el parque, una bonita experiencia lejos del mundanal ruido. Una de las visitas obligadas, con el Guernica en el Reina Sofía, el Jardín de las Delicias en el Prado, Dalí en el Thyssen, el Arqueológico entero, el museo de las Américas (precioso!!) y, por supuesto, muchas otras cosas que iré visitando y contándos.


