Que un escultor presente en una galería de arte una escultura de una cabeza sobre un pedestal no parece del todo raro. Pero si esa escultura pasa desapercibida y, en un error, su pedestal se considera bueno para ser expuesto por separado creyendo que era una obra independiente…eso ya empieza a ser raro.
Eso le pasó a Un día en el paraíso, de David Hensel. Ambas piezas, escultura y pedestal con peana, llegaron por separado, y por eso creyeron que el objeto donde se apoyaba la escultura, era una obra única. El autor al final la denominó "Otro día más en el Paraíso" y pasa directamente a mis rarezas favoritas
Y no eran paquitos cualquiera, eran los expertos de la Real Academia de Artes de Londres. Casi nada…

teniendo académicos, ¿para qué queremos artistas?
Es muy graciosa esta entrada Kore. No paro de reír!
Saludos
El que se equivocó fue Hensel, q
perdón, tengo hipo, decía, que Hensel no se dió cuenta de que el pedestal era una obra de arte, ¡qué bruto!
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