Mi dedo te señala.
Sí, tú eres el escultor de música,
el que talla las cuerdas de la guitarra.
Aquel que serena mis noches y enloquece mis mañanas,
rasga el arpa con el cincel
y tañe mi corazón con su maza.
Las notas caen muertas cuando duermes,
mientras que vibran cuando cantas.
Constructor de melodías,
la clave en el pentagrama,
el que lee mi partitura,
el que sabe descifrarla.
Mil esculturas de amor me has erigido,
mil canciones de amor me has cantado.
Yo, sin embargo, no te escribo,
ni canto,
ni tallo.
Yo, simplemente, te escucho.

precioso, un placer leerte