Después de la desilusión de comprobar que no soy millonaria, os quiero contar que la semana pasada estuve en San Sebastián (ya hablaré de ello) y Barcelona. A la ciudad condal fui a ver dos cosas: El Circo del Sol y la exposición Bodies (de esa ya hablaré mañana).
Las entradas para el Circo del Sol vinieron caídas del cielo, no nos las esperábamos para nada y surgió la oportunidad, así que no pudimos desaprovecharla. Alex ya había visto su espectáculo y me había puesto los dientes largos, así que estaba deseándolo.
Fue en el Palau San Jordi, lugar que recordaba con cariño porque hace años fui a ver un concierto de Iron Maiden.
Aquí el montaje estaba a lo largo, cuando lo normal es a lo ancho, y ocupaba todo él un escenario y dos grandes pantallas. Pensaba que iban a poner allí las cosas más importantes. Mi primer error.
Mi segundo error fue esperarme algo bonito, pero lo que vi fue algo impresionante.
En este momento, si eres sugestionable a las opiniones, no sigas leyendo.
El espectáculo del Circo del Sol no sólo es circo típico de malabaristas, funambulistas o gimnasia acrobática. Es mucho más. Es puro espectáculo, con luz, sonido, color (mucho color) y un uso de las nuevas tecnologías que deja a uno acojonado.
En primer lugar, cantan. Sí, cantan. Es lo que menos me esperaba, la verdad, pero sólo con la primera canción ya me tenían con la boca abierta de par en par. Para que os hagáis una idea si queréis verlo, su espectáculo es como un concierto masivo donde se destila elegancia, donde la señora de los aros no pierde la sonrisa, donde el espectador queda embriagado en un escenario lleno de colorido, de fantasía.
Y es eso, fantasía. Delirium es el sueño de un hombre que entra en un mundo de fantasía, dando a pensar acerca del propio ser humano.
Sin duda, una visita más que recomendable. Sin embargo, no es un circo de niños, no hay que engañarse. Había muchos niños en la grada, muchos de ellos aburridos, otros durmiendo directamente…
Y es que el Circo del Sol no es sólo de niños, es para personas que puedan apreciar la belleza del rojo, la elegancia de un acróbata ataviado con vestidos llamativos, un hada-gimnasta con su pelota, hombres con zancos como demonios,…es algo más.
La suma de la elegancia, el buen hacer, algo encantador que no te deja indiferente. Si me permitís la expresión, el Circo del Sol para mí ha sido un orgasmo para los sentidos.

Tomo nota y no desperdiciare la oportunidad del ver ese circo si es que surge. Felices fiesstas!!!
Como bien has dicho, ya los había visto (en su función “O”) y espero poder seguirlos una tercera vez donde haga falta. ¡Me encantan!
Te permitimos el orgasmo si lo empleas como segunda acepción: exaltación de la vitalidad de un órgano
Felices Fiestas aga bloguera!!!!
Jó Kore!! yo quería ir a ver también lo de Bodies y no creo que vaya porque estoy con los malditos examenes que no doy abasto, (y mira que estoy cerca que vivo en Tarragona) pero no sé si podré ir… de todas formas ya veré que pones por aquí.
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yo fui a valencia con mis hijos la pequeña tenia 4 años y nunca ha estado tan uieta viendo algo.
les gusto mucho a los dos.creo que decir que no es para niños no refleja la realidad.saludos