¿Cómo te enfrentas a una obra de arte?

A veces cuando vamos a un museo no sabemos muy bien a lo que nos vamos a enfrentar.  Bien es cierto que es diferente ir a un museo de arte contemporáneo que a uno donde hay piezas clásicas…al igual que ir a un museo dedicado a pintura únicamente o escultura o cualquier disciplina distinta.

Yo personalmente me rió mucho observando cómo ven los visitantes las obras de arte, no sé vosotros.  Casi paso tanto tiempo viendo a la gente que a la propia obra.  ¿Realmente la gente sabe lo que está viendo o sabe lo que ver?  Es decir, tú te enfrentas a una escultura clásica, por ejemplo el Apoxiómenos (que es una obra que me encanta) pero…¿qué ves, cómo la ves? Es decir, te fijas en detalles, la miras de reojo o te paras y piensas…

Pincelada.jpgEn la escultura es bastante fácil el diferenciar el "tipo de mirada" que se puede dar.  Me explico, por ejemplo una escultura egipcia se rige por la frontalidad, por el hieratismo, por eso la única "visión" que se puede dar es frontal, te puedes fijar en detalles pero siempre mirándola de frente. 

En cambio, otras esculturas, por ejemplo como las del Renacimiento, tienes que entenderla en su conjunto, dándoles la vuelta, observando detalles, texturas.  Son mucho más ricas si las ves así.

Sin embargo, muchas veces ves a gente que se queda totalmente embobada mirando el David de Miguel Ángel de frente y se van.  No se paran a observar la parte trasera (con lo que merece la pena…).  Otras obras por ejemplo son mejores ejemplos, como Cupido y Psique.  Yo cuando la vi en el Louvre vi como personas la veían de frente, le hacían una fotografía y se iban…¿por qué no se dedicarán a mirar la cara de cada uno de los personajes, que merece tanto la pena observar? Yo lo intenté, lo prometo, pero me miraron con una cara porque no les dejaba hacer la fotografía…

Lo mismo pasa con una pintura, aunque puede resultar más gracioso aún.  Muchas personas se dedican a verlas a dos palmos de la cara y se quedan tan anchas, viéndolas con los brillos de los focos o mil cosas.  Normalmente, una pintura para verla en su conjunto, y sobre todo si es de grandes proporciones, tienes que ponerte a gran distancia.  Son los detalles los que tienes que mirar a dos palmos…

Una de las cosas que me encanta hacer cuando veo pintura es verlas de canto.  Me fascina la rugosidad que tienen muchas obras de arte, sobre todo cuando la pincelada va cargada de pintura como pasa con Van Gogh, por ejemplo.  Te da ganas de tocarla…

El colmo de la risa es cuando ves a muchas personas en museos de arte actual observando piezas como la de Malévich, El cuadrado blanco sobre fondo blanco.  Lo miran con una pasión…sabemos que es una obra cúlmen de la pintura, que es un decálogo del "todo vale" y que es un antes y un después…pero no sé qué les dirá la obra a aquellas personas que se quedan mirándolas embobadas durante veinte minutos (algún día se lo preguntaré a alguno).

Otra cosa que me llama la atención es sin duda la manía (sí, manía) de las personas a hacerse fotografías con las obras de arte, saliendo él y la obra.  En plan "yo estuve aquí con ella".  En el Louvre me pasó muchas veces que veía a personas haciéndose fotografías tapando la propia obra de arte y él saliendo en primer término…me pregunto yo ¿para qué?

Personalmente cuando veo un museo no me importa tanto ver todo todo entero sino disfrutar de lo que veo, y esto lo hago fijándome, a parte del conjunto, en algunos detalles:

- Pincelada.  Ya os digo que me encanta mirar de canto las pinturas, me parece que la pincelada dice mucho de una época y de un autor.  Por ejemplo, las pinceladas de los impresionistas son impresionantes (que frase más impresionante…).

- Detalles.  Como se ve en mi sección de "Fragmentos" me encantan los detalles.  Esa forma de representar el perro de Las Meninas, los naranjos de La adoración del cordero místico, las puertas exteriores de El Jardín de las Delicias…el conjunto de la obra lo hacen todos los elementos de ella, por lo que es fundamental, a mi juicio, ver tanto el conjunto como cualquier cosa que parece no relevante.  Sino, no la vas a entender, y sino que se lo digan a las personas que ven El matrimonio Arnolfini sin tener eso en cuenta…

- Color.  Algún día me atreveré a hablar de eso, pero es curioso cómo se puede observar la época en la que se ha pintado con sólo fijarse en los colores usados, que también reflejan la técnica.  Por ejemplo, los rostros blanquecinos del arte flamenco…

- Tamaño.  Me encanta darme cuenta (a veces para decepcionarme o para maravillarme) del tamaño de los cuadros u otras obras.  Por ejemplo, uno de los que más me a impactado últimamente es la Balsa de Medusa, de Gericault, que es tremendamente grande…

- Textura.  Vale, no se pueden tocar las obras de arte, eso lo sé…pero ¿quien no ha soñado con tocar la Kiki de Montparnasse de Gargallo? (debe ser tan suave…).  Yo en el Louvre, lo reconzco, manoseé un rato (poquito) una escultura de mármol y estaba fresquita, suave…tenían que hacer un museo donde las obras se tocaran (¿habrá?)

¿Vosotros qué opináis? ¿Qué os llama más la atención en la visita de un museo/exposición)? ¿¿Os hacéis fotografías con una pintura??

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12 Responses to ¿Cómo te enfrentas a una obra de arte?

  1. hans brinker says:

    Fotografias con gente no suelo hacer no… mis amigos siempre se quejan de que en mis fotos no sale nadie, o que solo salen “piedras”… Y es que para que quiero yo una foto de la fachada de la casa Batllo con el careto de mi amigo al que veo todos los dias debajo?

    En lo que se refiere a cuadros yo mas que pasarme bien mirando a la gante lo que hago pasarmelo bien haciendo que la gente me mire, me explico. La tecnica consiste en cachondearnos de esta gente que como bien dices se tira 20 minutos viendo un cuadro azul, nada mas, solo pintura azul. Entonces lo primero es alejarse y acercarse al cuadro varias veces, luego a media distancia cruzar los brazos, poner cara de interesado y estarse un rato… lo bonito de esto es cuando alguien se te pone detras como intentando ver lo que tu ves, evidentemente tu no ves mas que el cuadro azul, pero que mas da eso, si alguien esta mirando sera por algo no? Luego señalas algo en el cuadro y hacer algún comentario en bajito a tu compañero, seguido de una carcajada sonora o en su defecto si ya ves que alguien te mira sentir efusivamente con la cabeza. Si te sientes con ánimos puedes incluso inventar algún comentario absurdo del tipo: “si se nota claramente la tension sexual de este cuadro, como la infancia del autor ha influenciado en la estructura del concepto mientras que la madurez ha suavizado el trazo oblicuo caracteristico en esta tendencia”. En los grandes dias quizas consigas escuchar a alguien repitiendo lo que acabas de inventarte a otra persona que te ha escuchado…

    Yo es que no entiendo esos complejos a la hora de ver arte, sobre todo el moderno, míralo, si te gusta bien, si no te gusta también sigue, no te pares a intentar ver algo que o no esta, o no vas a ver ni entender solo mirandolo. Si alguno te dice algo, no se sabe porque, pero por alguna razon te llama, pues miralo, piensa que sera eso que te hace tilin, no se, meditalo un poco, pero pararte en todos los cuadros porque como la entrada te ha costado 15 euros, tienes que estar minimo dos horas en el museo… pues no.

    Yo suelo practicar esto en el guggenheim, y creeme, me lo paso muy bien.

  2. Lucinda says:

    Muy interesante el comentario con respecto al “trasero” del David, cuando estuve en Florencia tuve la oportunidad de ver al David y efectivamente, yo y unas cuantas amigas fuimos a ver cómo era por detrás, aburridas de ver siempre repetida tantas veces la misma posición del David frente al espectador, y qué decir; una escultura siempre ofrece muchos datos interesantes, una mirada nueva, cuando la ves desde un ángulo atípico.

  3. Pingback: pligg.com

  4. anxova says:

    Te felicito por tu blog, en el que ya dejé otro comentario aún sin saber de qué iba demasiado. Paso a enlazarte inmediatamente.

    Es curioso, pero estoy precisamente a punto de comenzar por segundo año un curso que hemos titulado “Saber Ver el Arte” -título un tanto pretencioso, pero que quedaba bien en los carteles- y que trata sobre esos temas. Lo que yo he sacado en limpio con el tiempo es que la manera de mirar el arte de los artistas y los no artistas es diametralmente opuesta, por lo general.

    Reitero mis felicitaciones.
    Mi blog sobre arte se llama Lérias Várias

  5. Hash says:

    la sensibilidad, todo lo que dices es muy cierto.
    Yo viví unos años en Paris y era parte de mi rutina visitar museos. En el Pompidou era frecuente ver a muchos turistas japoneses fotografiar el Urinario (o Fuente) de Duchamp. La mayoría de espectadores trataban de encontrar la “belleza” de esa pieza; si hubieran sabido el significado de “ready made” o del arte coceptual, la hubieran apreciado con otros ojos.
    En fin, ejemplos hay muchísimos, seguro que has visto en Youtube el video de “El Buscador” en la Feria de Arco, la periodista que cuelga una obra pintada por chavales y la gente da toda clases de opiniones, realmente muy gracioso. Y es que sucede que desde pequeños nos enseñan a leer el lenguaje escrito mas no el lenguaje visual.
    saludos
    HASH

  6. Gandolpus says:

    Nunca me “enfrento” a una obra de arte Kore. Generalmente solo paso y si la obra quiere decirme algo pues me detengo, la oigo, la veo, nos miramos y a veces, si es posible hasta nos tocamos. Pero enfrentarme ? No , eso no se le hace a una obra de arte aunque algunas perece que quisieran pegarte y unas pocas lo logran.

  7. anxova says:

    Hola, felicidades de nuevo por tu blog.

    Estoy bastante de acuerdo en general contigo, pero de todos modos creo que la visión de una obra de arte es algo más libre. En cierto modo, las esculturas egipcias también tienen una parte trasera interesante, y las de Miguel Ángel tienen siempre un frente más cuidado que los demás. Lo que la Historia del Arte nos enseña puede ayudar a disfrutar más, pero no debe servir de corsé para ver las obras, pues en ese caso estaríamos siendo iguales al turista de la camarita, sólo que con unos prejuicios más cultivados.

    El ejemplo más extremo de esto lo tenemos precisamente en lo que dices de Malevich, y el arte moderno en general. Creo que como dijo Jean Clair, es necesaria una reescritura de la historia del Arte desde las Vanguardias Históricas hasta hoy. Separar el grano de la paja. Es un empeño titánico y con pocas posibilidades de triunfar hoy día, cuando el emperador va desnudo y nos hablan de las maravillas de su vestimenta… pero yo -y un grupo de personas entre los que estamos artistas, historiadores y filósofos- estamos intentando empezar la criba.

    En cualquier caso no hay posibilidad de opinar sobre un pintor sin ver su obra enfrente, al natural. Yo mismo me sorprendí, visitando el Prado, mirando mucho más a Brueghel que al Bosco, que es lo que iba a ver. Me gustó infinitamente más “El Triunfo de la Muerte” de Brueghel el Viejo que el famosísimo “Jardín de las Delicias” de El Bosco. Me decepcionó también Vermeer, pero en cambio estuve casi veinte minutos mirando un cuadro de Mondrian de esos de cuadrados grandes, y no salía de mi asombro. Aunque racionalmente había descartado ya el neoplasticismo y lo había colocado en la lista negra, Mondrian me enganchó como no esperaba. Algunos de sus cuados de cuadraditos están pintados con tal cuidado, con tal mimo y trabajo que uno no puede dejar de recorrerlos, buscando el artificio como si fuese un cuadro figurativo. Otros, posteriores, de cuadrados pequeños, me dejaron frío. Pero los típicos, esos de azul, rojo, amarillo y blanco con líneas negras son realmente bellos, aunque me costaba creerlo. Resulta que los colores no son uniformes. Se nota la pincelada, paciente, y hasta bien colocada. No se diferencian en la forma de ser pintados de sus cuadros previos de árboles. Tuve la suerte de verlo en directo en Barcelona, en una antológica.

    Posteriormente vi en Madrid, en el Reina Sofía, un pintor sudamericano -no recuerdo el nombre, pero era conocido- que imitaba ese estilo de Mondrian… pero sus cuadros eran de colores planos, uniformes, limpios. Sin gracia. Aburridos, ninguno pedía más de un vistazo.

    Lo curioso es que aún hoy sigo sin saber por qué me gustó Mondrian y no su epígono. Y puedo asegurar que no soy el típico que va con el libro de Historia del Arte bajo el brazo. Me importa bastante poco la crítica de arte. Primero miro el cuadro y si me llama la atención miro más en detalle. Y si me gusta y me interesa entonces intento saber el autor para ver más cosas en el futuro.

    Bueno, perdonad el ladrillo, pero me pareció que debía contar esto. Chau.

  8. Jaimecín says:

    Hola Kore. Andaba esta tarde buscando blogs sobre arte contemporáneo y exposiciones y, afortunadamente, me he encontrado con el tuyo. Yo también estudié Historia del Arte en Zaragoza. Estuve este verano en París y me sorprendió que dejaran hacer fotos en los museos. No es que me parezca una idea genial; pero, si está permitido, ¿quién puede resistirse a hacerse una foto junto a la rueda de bicicleta de Duchamp o el ‘El desayuno sobre la hierba’ de Manet? Sin flash, por supuesto.

  9. Jo says:

    He llegado aquí a través de Google, que todo lo sabe.

    ¡En mi museo se pueden tocar las esculturas!

    http://www.eduardo-chillida.com/

    La escultura es pura sensualidad y pide ser tocada para acercarnos a las sensaciones del artista al crearla. O simple y llanamente porque sí.

    Intenta tocar las esculturas que encuentres en lugares públicos. Si la casualidad te cruza con quien tenga una colección privada y te la enseña -la vida te da sorpresas-, echa la mano. Es una experiencia única.

    Quizá la gente que se queda mirando el cuadrado blanco sobre el fondo blanco busque un conejo blanco en la nieve.

    Culmen se escribe así, sin tilde. A ver si me reconoce la cursiva.

    Saludos.

  10. yo says:

    no me sirvio de nada

  11. Selene says:

    Yo no miro a la gente cuando voy a los museos pero creo que comenzaré a preocuparme
    de eso, para ver que tipo de recepción tienen hoy las obras.
    Eso de las fotografías lo encuentro innecesario, hay decenas ya en internet y personalmente,
    eso de fotografíarse junto al objeto… solo es parte de la lógica de “yo tengo valor (como persona) en la medida que me relaciono con objetos de valor ( que propuso el mercado y del cual nadie se da cuenta que fue así!)” Yo creo que la relación que tiene esa gente, es de la misma manera que sacarse la foto con un automovil caro o un actor famoso, o tu tv plasma de ochorricientos mil pesos. Gracias a mi profesor de antropología, me di cuenta de esto >.<
    Es una valorización de mi persona pero en desvalorizacion del arte, si es que en realidad esas obras tienen algun valor simbólico que no haya intervenido el mercado.
    Ahhh esto da para muchísimo más.

    Me encanta ver las obras que me llaman la atención, siempre suelen ser las esculturas y siempre las he rodeado y sí, también me he fijado que la gente mira lo que se muestra en primer plano pero no les da por tocarlas o rodearlas, no sé a que se deberá. Disfruto con los detalles, especialmente con las realistas, descubrir los mechones de pelo, los dientes, las flores, los dedos y sus pliegues, realmente me sorprende la tenacidad del trabajo.
    Buen Blog!

  12. Selene says:

    Ah! Me faltó agregar.
    El colmo de la risa es cuando ves a muchas personas en museos de arte actual observando piezas como la de Malévich, El cuadrado blanco sobre fondo blanco. Lo miran con una pasión…

    La gente, sí, se deja llevar por lo establecido para apreciar una obra como importante. Esos que miran y miran, probablemente se quedaron en “Importante” y no leyeron “Por qué es importante” y se dan de intelectuales frente a ellas sin saber que pasa ahí.
    Otros llegan al museo y dice IMPORTANTE y se quedan tratando de descrifrar en que lugar se encuentra su importancia. Creo que a ellos hay que dejarlos que exploren, porque nosotros sabemos laimportancia porque lo averiguamos o nos lo enseñaron. Así, que para mí no es tan irrisorio xP Porque alguna vez estuvimos de ese lado :)

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