"No es más que una caja de zapatos de color blanco"
Alex cuando vio la Villa Saboya.
En nuestro periplo parisino fuimos a visitar la Villa Saboya , que se encuentra en la localidad de Poissy, a apenas 30 minutos de París. Es uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura moderna, aunque a mi compañero de fatigas le parezca una caja de zapatos…
Se encuentra en un paraje precioso, rodeado de árboles y con una gran esplanada de césped en su entrada. No en vano, Le Corbusier, su planificador, era partidario del contacto de la arquitectura y el espectador con la naturaleza circundante y que fuera una parte indiscutible del nuevo concepto de edificio. Esto también se puede ver en las azoteas, donde había multitud de jardineras realizadas en obra que albergaban gran cantidad de plantas.
El contacto directo con el exterior se acentuaba aún más por los grandes ventanales que tenía la casa en sí, siempre volcada hacia el exterior. Fue uno de los pioneros en incluir los grandes ventanales corridos de forma rectangular, olvidándose del muro.

La Villa Saboya es un paradigma de la arquitectura. Su semblante puede parecer robusto y muy horizontal, pero esconde una ligereza pasmosa. Sólo hay que mirar los pilotis (que no pilotes) que dejan construri un a modo de porche en el que la base central se retranquea para dar lugar a un espacio más diáfano.
La parte de abajo se deja para la entrada del garaje, mientras que la entrada de la vivienda se vuelve más amplia incluyendo una escalera de caracol para acceder a la parte alta. Esta planta superior se desarrolla con diferentes habitaciones donde los muebles diseñados por el mismo Le Corbusier están dispuestos para que el espectador se hiciese idea de cómo era.
Quizás una de las cosas que más me sorprendió fue el baño. Tenía un diseño curioso, con una zona de bañera muy amplio. Otra de las cosas que más me llamó la atención son las manecillas y el sistema de luces originales que se habían conservado.
Lo más espectacular, el salón, abierto al exterior de las azoteas con un grandísimo ventanal, sus terrazas, su ventana corrida…y el paisaje totalmente verde.
En esta casa vemos el paradigma de Le Corbusier: los pilotis, la ventana corrida, la libertad de la fachada, planta libre y sobre todo terrazas con jardines que contactan al habitante con el exterior. Sin duda, una delicadez de vivienda, que sirvió de hogar particular durante muchos años y que ahora se abre al público.
Obra de arte diaría
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chica, no es que sea una caja de zapatos (que lo es) , es que no le veo ninguna gracia… que si, que fue una “super pasada” en su época, pero ufff, no se… no entiendo la arquitectura… jo, vale… perdón
además me impactó que vendieran en la tienda de dentro una silla en miniatura de menos de un palmo que costaba 500 euros !!!
ays,.. el arte… el arte…
Lo cierto es que LeCorbusier es un poco “duro” al principio, tan sobrio y tan aparentemente sencillo. Pero dentro de esa caja de zapatos (me gusta la definición) hay muchísimas sorpresas. Desde la racionalidad de curvar la planta baja con el radio de giro del coche de la época (el coche entraba por detrás, dejaba al dueño en la puerta, y seguía hasta el garaje). Pasando por la división diagonal de la planta principal, con las zonas privadas muy bien separadas de las zonas comunes (hay un recorrido principal de la casa por la rampa, y luego el secundario por la escalera de caracol que es el del servicio), y luego el detalle de el parasol de el techo, que abre una ventana para desde “la maquina de vivir” para poder ver la naturaleza, pero eso si, enmarcada.
me parece una mierda
Posdata: No pongan esta parida en el examen, malditos hijos de perra
me encanta esta obra de Le Corbusier, me encantaaaaaaa
chau