Alma, ¿estás?
¿Donde te fuiste?
De paseo con el Corazón
emigraste.
En tu huída me dejaste,
en el barco del naufragio
de un no saber qué sentir
si alivio o anhelo
de que vuelvas a mí.
Me siento como desgarrada,
por cuchillo o por un beso,
qué más da el arma cuando me dejas
sin sentido en el salón.
Emigraste para bailar un vals,
donde mi Corazón y tú os desenvolvéis bien.
Y yo, tirada,
encuentro palabras donde no hay sentimientos.
Espero que vuelvas a mí,
porque yo sin ti no soy nada,
simplemente una cáscara.
Alma, vuelve.
Juro no haber hecho un pacto con el Diablo,
para que así te marcharas.
Perdón te pido desde aquí,
por si mis letras sin sentido te amargaran.
Para que me dejaras…
