Museo Pablo Serrano

 

pabloserranoExt.ok.jpgSituado en una de las avenidas céntricas de la ciudad, el Paseo María Agustín, el museo Pablo Serrano nació de la fundación que creó el mismo autor en el año 1985, es decir, el año de su muerte.  Sin embargo, será en mayo de 1994 cuando se abre por primera vez al público este edificio, situado en las antiguas naves de los talleres de oficios del Hospital Provincial.  Al principio fue regido por su patronato hasta que a mediados del año 1995 el Gobierno de Aragón asumió su titularidad y pasó a depender de él.

Al exterior, el edificio posee una fachada remodelada por José Manuel Pérez Latorre, quien la reforzó con una “máscara” contemporánea en hormigón, que nos adelanta lo que veremos en el interior, y un a modo de lago artificial en el frente del edificio, donde se colocan además esculturas de arte contemporáneo. 

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que actualmente su directora es Dña. María Luisa Cancela Ramírez de Arellano.

La exposición se centra en la figura del artista, es decir, es un museo monográfico. Sin embargo, también podemos observar obras pictóricas de su esposa, Juan Francés, recibidas como legado después de su muerte, e incluso obras de Santiago Lagunas y una colección de Arte Gráfico Contemporáneo.

                El interior del museo se articula por espacios diáfanos, con una gran sala principal que alberga las obras escultóricas de Pablo Serrano y que recibe luz del exterior, además de tener luz artificial.  Esta primera sala se organiza a modo de laberinto cronológico, ayudado por carteles y paneles informativos que hablan de la vida del autor.  Además, la gran amplitud y el techo alto de la misma ayudará a la visita, al permitir que el espectador no se “canse” en demasía, algo que reforzará el color blanco de las paredes. 

El recorrido es lineal y al comienzo encontramos, a modo de introducción, un autorretrato del artista en gran tamaño. 

Una vez comenzada la visita, nos daremos cuenta que la exposición está formada por pasillos estrechos y descansillos para exponer las obras de mayor amplitud del artista o que requieren espacio para ser observadas.  Mientras, las pequeñas obras se encuentran en vitrinas cerradas para su mejor observación y conservación, ya que su pequeño tamaño si hubieran estado expuestas en pedestales cada una, hubiera desvirtuado su magnificencia.  Cabe destacar la importancia que tienen algunas de estas piezas en la Historia del arte, como pasa con sus piezas de la década de los 50, del movimiento informalista.

En el centro del laberinto se encuentra un modo de “plaza” para colocar los bustos realizados por el autor, en varios tamaños.  Servirá también para que el espectador tenga un descanso, siguiendo así la idea de espacios yuxtapuestos para no cansar al público.

Al final del recorrido, para acabar, encontramos otra gran escultura que cierra la exposición.

                En las salas anejas encontramos las obras de la esposa del artista así como salas para exposiciones temporales, que siguen una idea de distribución distinta.  Éstas serán salas diáfanas y con luz artificial, sin pasillos estrechos, dejando al espectador espacio para disfrutar de las obras.

Estas exposiciones temporales son muy frecuentes y se pueden producir cada dos meses aproximadamente.  Por ejemplo, actualmente está “en cartel” una exposición del fotógrafo Javier Campano.

Además, todas ellas serán de arte contemporáneo, siendo fiel al estilo protagonista del museo.       

Siguiendo los deberes de las instituciones museísticas y cumpliendo la norma de proteger las obras, divulgarlas y educar al espectador, a parte de ser centro de exposición también encontramos en él otras actividades:

Un centro de documentación

Una biblioteca especializada

Se realizan talleres educativos.  Existen talleres para niños y para adultos, además de  guías especializadas para hacer el recorrido del museo.

Cursos relacionados con el arte, como aerografía, grabado,…

Publicaciones periódicas.

Es un museo público y es uno de los grandes centros de nuestra ciudad, dirigido a un público general, no especialista. 

Su propuesta es acertada, pero se echa en falta la posibilidad de hacer un discurso expositivo más flexible, es decir, la forma en que está organizado te exige ir en una determinada dirección y no salir de ella. 

Además, también se nota quizás la falta de paneles informativos en las vitrinas, ya que los carteles son demasiado concretos en algunas ocasiones.  Es decir, el público no especialista no sabría diferenciar cuales son de una época y cuales son de otra, algo que podría solventarse con paneles informativos o quizás recursos tecnológicos actuales (como videos, por ejemplo).

También hay que añadir que Pablo Serrano concibió alguna de sus obras para que el público interactuase con ellas, algo que está totalmente prohibido actualmente en los museos y que desvirtúa las obras.

                Es decir, quizás este museo se ha quedado algo “obsoleto”, si se me permite usar esta palabra, para las propuestas dirigidas actualmente hacia el arte contemporáneo.  En ellas se usan los últimos recursos tecnológicos para hacer una visita mejor y no quedarse estancado en recursos que parecen más bien de exposición temporal que de una exposición permanente de uno de los grandes artistas de esta nuestra comunidad.

Por último, con todo esto no quiero decir que la formulación no sea acertada; es una propuesta sencilla, directa y que agrada al espectador por su brevedad y su simpleza.

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