El golem

praga-golem.jpgMi hermana y mi cuñao se han ido este verano a Praga y se han acordado de mí: me han traído una figurita de un golem.

Yo, sinceramente, no sabía qué tradición había en esa ciudad con estas figuras.  La primera vez que oí la palabra "golem" fue en un videojuego que se llamaba I have no mouth but I must scream, pero de eso ya hace unos años..

El golem es una figura de las leyendas de Praga, aunque también relacionado con las juderías de otras ciudades de Europa.  Leyendo cosas por internet veo que hay tradiciones en Polonia que sitúan al golem en sus leyendas, relacionado con un rabino llamado Chelm.

Sin embargo, todos identificamos a un golem con un ser animado pero que carece del entendimiento humano.  Esto es así porque carece de alma.

En hebreo significa "materia informe", "objeto no terminado", "torpe".

En Praga se relaciona con el barrio Josejov.  Según tradiciones de la Cábala, allí a fines del siglo XVI vivía el rabino Yehuda Löw ben Becalel el cual cuenta la tradición que logró descubrir el nombre de Dios.  Así nos lo cuenta aquí:

" La más estupenda maravilla del rabino Löw fue la creación de su Golem. La palabra Golem figura ya en la Biblia, en el Viejo Testamento, donde significa "germen, embrión".

Más tarde, la expresión "Golem" se aplicaba a un hombre inculto, rudo y necio, o servía para referirse a un objeto inacabado. Y por fin llegó a utilizarse para designar a una criatura artificial, que carece de alma y que cobra vida gracias a la fuerza mágica del nombre de Dios. En la Edad Media surgieron las primeras instrucciones para crear un Golem.

El poderoso rabino Löw creó a su servidor Golem de arcilla. Le infundió vida introduciéndole en la boca el shem, es decir una pequeña tira de pergamino con una inscripción mágica en hebreo que contenía el nombre de Yahveh, el Dios judío.

El Golem trabajaba por dos. Acarreaba agua, cortaba leña, barría el suelo en la casa del rabino y ejecutaba las demás labores agotadoras.

El Golem no comía, no bebía y no necesitaba descanso. Sin embargo, siempre que llegaba el sabat, los viernes por la tarde, cuando debían cesar todos los trabajos, el rabino le retiraba el shem de la boca. El Golem quedaba de inmediato inmóvil, y en vez de un infatigable servidor se veía en un rincón de la casa del rabino un muñeco inerte. Terminado el sabat, día de obligado descanso para los judíos, la arcilla muerta recuperaba la vida después de que el rabino introdujera en la boca del Golem el mágico shem.

Una vez, preparándose para oficiar la ceremonia del sabat en la Sinagoga Viejonueva, el venerable rabino Löw ben Becalel se olvidó del Golem y no le sacó el shem de la boca. Apenas el rabino hubo entrado en el santuario y entonado el primer salmo, llegaron corriendo personas de su casa y muchos vecinos.

Presas del pánico y de horror, contaron al rabino con voz entrecortada que el Golem estaba enfurecido y que destrozaba todo lo que estaba a su alcance. Nadie podía acercársele ya que el furioso Golem lo mataría.

El rabino vaciló un momento. Se iniciaba el sabat, el canto del salmo ya había comenzado. Toda labor, todo esfuerzo, por más insignificante que fuese, era a partir de entonces un pecado.

Pero, ¿era de verdad así en ese momento?, pensó el rabino. Él no había acabado de decir el salmo y por eso el sabat, de hecho, no había comenzado.

El rabino se levantó y con paso apresurado se dirigió a su casa. No había llegado todavía a su vivienda y ya escuchaba un tenebroso ruído y ensordecedores golpes. El rabino fue el primero en entrar, los demás se mantuvieron rezagados por temor…

Yehuda Löw contempló horrorizado los estragos causados por el Golem: platos rotos, mesas, sillas, arcas y bancos volcados, libros esparcidos por el suelo. Una vez devastado el interior de la casa, el Golem se ensañaba en el patio con los animales de la casa del rabino.

Las gallinas, el gallo, los pollos, el perro y el gato - todos los animales domésticos yacían muertos en el suelo. El golem estaba arrancando de la tierra un tilo de grueso tronco como si fuera una estaca de una cerca.

El rabino se fue directamente al Golem. Lo miró fijamente, teniendo los brazos tendidos. Cuando el sabio Yehuda Löw tocó al Golem con sus brazos, éste se estremeció. Miró atónito a los ojos del rabino como si la fuerza que de ellos emanaba lo hubiera inmovilizado. El rabino metió rápidamente la mano entre los dientes del Golem y sacó el mágico shem.

El golem se desplomó al suelo como si hubiera sido fulminado por un rayo. Yacía sin vida en el suelo, otra vez convertido en un muñeco de arcilla. Todos los judíos presentes, los viejos y los jóvenes, exclamaron de júbilo, y ahora, ya sin temor, se acercaron al Golem tumbado en el suelo y empezaron a burlarse de él y a injuriarlo.

Sin embargo, el rabino, respirando hondamente y sin proferir una sola palabra, volvió a dirigirse a la sinagoga donde a la luz de las lámparas retomó el salmo y concluyó la ceremonia de inicio del sabat.

Pasó el sagrado día del sabat, pero el rabino Yehuda Löw ben Becalel no volvió a introducir el mágico shem en la boca del Golem.

Y de esta manera el Golem ya no recuperó la vida y como muñeco de arcilla fue depositado en el desván de la Sinagoga Viejonueva, donde acabó por transformarse en polvo.

En las centurias posteriores se mantuvo la creencia de que Yehuda Löw había prohibido estrictamente que nadie osase subir al desván de la sinagoga, con exepción de un rabino.

Según relató un anciano servidor de la sinagoga, un día uno de los rabinos praguenses se aventuró a hacerlo. Tras haberse sometido a un severo ritual de purificación y prolongado ayuno, subió con un atuendo de penitente al desván, mientras que abajo sus alumnos entonaban salmos. Regresó temblando como una hoja y sin demora renovó la prohibición del rabino Löw de subir al desván de la Sinagoga Viejonueva.

Muchos años vivió el sabio rabino Löw ben Becalel debido a su sagacidad e ingenio, que le ayudaron a sortear las acechanzas que tendía en su camino el pálido ángel de la muerte.

Escuchen una de las leyendas que narra cómo el rabino se salvó de la muerte por una feliz casualidad.

Cuando la Judería de Praga estaba flagelada por una epidemia de peste que se cobraba las vidas de los notables de la comunidad, el rabino Löw entró una noche en el cementerio para escuchar de qué hablaban los difuntos.

Junto a la puerta se topó con una figura vestida de blanco que sustentaba en una mano la guadaña y en la otra un pliego. La figura consultaba de vez en cuando el pergamino, que leía a la luz de una linterna que llevaba colgada del cuello. El rabino se dio cuenta de que era la Muerte.

El intrépido sabio le arrancó de la mano el pergamino y entonces pudo ver que en el mismo estaban escritos los nombres de los judíos que debían morir antes de la próxima noche. Tras comprobar que el primer nombre de la lista era el suyo, el rabino rasgó el pliego en pequeños pedacitos. La Muerte no lo castigó, pero le advirtió en tono amenazador:

"Esta vez te has escapado, pero cuídate de volver a encontrarte conmigo!"

Desde entonces, el sabio rabino tenía buen cuidado de evitar el encuentro con la Muerte. Portaba un dispositivo especial que se parecía a los futuros relojes de bolsillo. El aparatito empezaba a sonar siempre que la Muerte se acercaba, fuera cual fuese la forma que tomaba.

Hasta que una vez, cuando celebraba su cumpleaños, el rabino había dejado el aparatito en una estancia contigua, cuando salió para dar la bienvenida a sus amigos. La última en felicitarle fue su amada hija Lea quien le regaló una bella rosa.

El anciano rabino aceptó la hermosa flor muy complacido. Pero apenas hubo aspirado su fragancia, cayó muerto al suelo. La Muerte, que durante tanto tiempo no había podido atrapar desprevenido al rabino, se ocultó esta vez en la rosa, en forma de una gota de rocío, venciendo finalmente al varón más sabio de toda la Judería de Praga,narra la leyenda. "

(leído y copiado de aquí )

Como curiosidad, añadir que existe una novela de Gustav Meyrink llamada "El golem", de 1915.

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4 Responses to El golem

  1. Me alegro de que el regalico te haya descubierto nuevos intereses. No te olvides que existe una novela de Gustav Meinryk que se titula de igual manera.

  2. Kore says:

    Cierto, lo actualizo ahora. Gracias Andrew!

  3. Antonio says:

    Y tampoco olvidéis que es el protagonista de una de las obras maestras del expresionismo alemán cinematográfico, El Golem, codirigida por Wegener en 1920. No la he visto, pero he visto fragmentos de la película que se suelen incluir en documentales sobre cine.

  4. JLPA says:

    Hablando de “golems” y de personajes sin alma, te invito a partipcar en unos de mis juegos de Ludovanguardia. En este caso se trata del Manicomio. Trata de pensar en la respuesta antes de leer los comentarios. Que lo disgrutes y gracias Kore por tus siempre sabias explicaciones.

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