El olvido de mi muerte

Bueno, de nuevo falto a mi palabra conscientemente..

Que lo disfrutéis!

Llámame locura cuando me tiendo hacia tu lado en busca de tus caricias.  Buscando en tu corazón parte de mi alma, robada vilmente en una noche de risas, alcohol y deseo.  Sudando tu amor por mis poros, desesperada recogiendo las lágrimas de tu indiferencia.

No era amor lo que buscabas en mi cuerpo, no era el cariño de un amante aquello que encontraste en mis labios, no fue una amiga lo que gritabas desear.  Simplemente diversión en mi carne moldeada por los años en una figura menuda.

Recogida en mi vergüenza, ofendida en mi orgullo, bajaba las escaleras del infierno dando la mano a Caronte para que me guiara en ese viaje eterno. 

Las lágrimas se tornaron hielo, el frío se volvió metal y el brillo clavó sus dientes en mi piel. 

Roja respuesta, exagerada y ligera, escurriéndose entre mis manos.

Maté a la propia Muerte de una mirada.  Notaba el candor de la sangre en mis pies desnudos.  Oía el rugir del vacío en el que me sumergía, navegando entre la niebla que se apoderaba de mis ojos y que se metía poco a poco en mi mente. 

Una niebla que se hizo densa, una niebla que me cegaba. 

Y de la ceguera pasé al sueño, donde me embarcaba con Caronte para atravesar Estigia hasta más allá de los vivos.  Sutil lugar de adornos infernales que me recogía en su seno.

Tú, en la orilla, escupías sobre mi cuerpo inerte.  Pendiente de la lujuria te esposaste a otra figura, dejando mi amor etéreo ahogado en la laguna Estigia.

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