Estamos habituados a ver en los periódicos, revistas y a veces en la televisión cómo se habla del tema de la restauración / rehabilitación/ reconstrucción del patrimonio mundial.
Estos tres conceptos muchas veces se malinterpretan y se confunden entre ellos porque se piensa que los tres llevan a lo mismo. Pero no es así.
Una rehabilitación de un edificio se acomete cuando éste se encuentra en mal estado pero no de ruina.
Una reconstrucción se hace cuando el monumento está en estado lamentable o ruina, así que se hace un estudio de investigación con los datos que se sacan de los archivos, personas que lo conocieron o fotografías de la época. Con todo eso se hace una “recreación” de cómo debería haber sido. Por supuesto, ruega decir lo difícil que es esto y cómo han metido la pata en más de una ocasión…
Por último, una restauración es algo distinto. Sé que poner límites a estos conceptos es difícil, y supongo que cada uno lo verá de un modo diferente (arquitectos de un modo, ingenieros de otro, historiadores de otro distinto,…) ya que no nos ponemos de acuerdo para nada, desgraciadamente.
Cuando un edificio se encuentra en “buen” estado pero necesita una pequeña “mano de pintura” (como se suele decir) se acomete una restauración.
La línea fina que separa el concepto de restauración y el de rehabilitación la verdad es que es muy difícil de discernir.
Sin embargo, lo fundamental cuando se realizan este tipo de intervenciones es que se debe hacer primero un estudio de investigación. Creo que nadie nos cansaremos de decirlo una y otra vez que esto es importantísimo, porque sin ello luego se hacen las pifias que se hacen.
Además de esto, por supuesto se tiene que llevar un cuaderno con todas las acciones para que en el futuro se puedan usar para un futuro estudio e incluso para la ficha de catalogación del edificio/obra.
Muchos profesionales a veces confunden los términos de los que he hablado. Lamentablemente al historiador del arte, que en estos casos debería ser el que organizara el trabajo/estudio y el que corrigiera el proyecto de rehabilitación / restauración / reconstrucción, en la mayoría de las ocasiones no se le hace caso. Así pasa lo que pasa…
Además, luego entra en juego el ego de cada profesional. La firma de cada uno quiere ser plasmada en su rehabilitación / restauración / reconstrucción. Así, por ejemplo, los que se llevan la palma de oro al mejor ego son los arquitectos. Es bien sabido que muchos de ellos intentan en la rehabilitación / restauración/ reconstrucción poner su firma personal como medio de propaganda. Sí, es verdad, por irreal que parezca…
Sólo hay que ver el teatro de Mérida, donde nuestro querido Moneo metió la zarpa y, aparte de hacer una reconstrucción criticada hasta la saciedad, dejó su firma personal en cada rincón.
Que sí, que queda muy bien, que es muy bonito…si no digo que no, pero si quiere hacer un edificio nuevo con su estilo, que compre un terreno y se haga un chalet…
Otro caso recurrente fue el que se realizó en la Aljafería , aquí en mi ciudad (Zaragoza). En los carteles de publicidad deberían poner “La Aljafería, ese gran monumento del siglo XX” porque del siglo XI creo que ná de ná. Me podría pegar años hablando de las bestialidades que hicieron, pero mi corazón aún sufre cuando recuerdo que cierto arquitecto de cuyo nombre no quiero acordarme, hizo que un estudiante restaurara los mosaicos de su interior con pintura Titanlux. Sí, la de las paredes…
Por suerte para nosotros, existen arquitectos con mucho más ojo crítico que hacen rehabilitaciones más fidedignas y respetuosas con el patrimonio.
Recuerdo hace relativamente poco cuando visité la catedral de Tarazona , actualmente en obras, y me llevé una grata sorpresa al descubrir que se estaban llevando a cabo todos los trabajos propios de estudio y anotación de lo que se iba haciendo.
Desde luego, el tema de la restauración de muchísimo juego para hablar y a mí se me calienta la boca cada vez que lo hago, así que volveré a tratar de ello
Mientras tanto, reflexionar sobre ello…

Estoy totalmente de acuerdo
Estoy de acuerdo y hace falta promover en las escuelas de arquitectura, estos conceptos y los valores del patrimonio arquitectónico.
POR FAVOR ME GUSTARIA SABER QUIEN ES EL AUTOR DE ESTE COMENTARIO, NO PUEDO UBICAR LA AUTORIA. GRACIAS.