El calor aprieta con fuerza. El campo, antes salpicado por figuras estudiantiles que se tiraban al fresco de la primavera, ahora queda desierto.
En el claro del asfalto, la figura del homo opositor repta lentamente hasta las sombras más cercanas. Su cuerpo, ilustrado por el blanco biblioteca, queda adornado con numerosos libros de tamaño insoportable.
A la llegada al acceso a su santuario, se cruza con otros homo opositor. Le rodean sin piedad olisqueando sus libros, intentando averiguar la materia de su oposición. Uno de ellos se desorbita, ruge vorazmente y empieza a levantar polvo con su pie izquierdo, mientras que el bufido sale de su garganta peligrosamente.
El homo opositor, al que le llamaremos agente A, intenta prescindir de la lucha apoyándose en textos de Platón. El homo opositor atacante no hace más que enfurecerse cada vez más y arremete con textos de Plotino. ¡Oh qué maravilla! La elocuente discusión se torna batalla dialéctica. De Sartre pasan a Descartes, de Winckelmann a Hegel..
En una lucha mortal, el homo opositor o agente A huye despavorido hacia la entrada del recinto sagrado. Tras su cuerpo, gira la puerta para que su atacante no pueda injuriarle, mientras éste le continúa bombardeando con citas de Sabater.
El recinto parecía desierto. Una brisa oculta entre las estanterías parecía susurrarle palabras perdidas. El homo opositor, dejándose llevar por el canto de sirena, se deslizó en una de las sillas.
En un acto de reflexión, sacó su cuaderno de notas donde apuntaba sus progresos. Las leyes de patrimonio volaron por los aires en un arrebato del aire acondicionado, que una vez más, excedía en su potencial. ¡Ah! Parecían incluso divertidas, bailando por el aire, te daban ganas de danzar con ellas, mas al recogerlas volvías a la dura realidad.
Eran intragables..
El homo opositor sacó sus temas preparados. Mientras tanto, rememoró el momento brillante que tuvo la idea de sacarse unas oposiciones en tres meses…¡qué bonito momento fue aquel! Se dijo así mismo con ironía y cinismo. El sarcasmo volvió a sus palabras cuando sacó su agenda, la que le recordaba que debía hacer exámenes de historia para acabar de una vez..
El homo opositor sudó. Las gotas, llenas de conocimientos y astucia, recorrieron la mesa. Madre mía, lo que me esperaba…se decía.
De pronto, del fondo del pasillo surgió una figura femenina. Su contoneo peligroso, sus caderas protuberantes, su cara…bueno, mejor no hablar de su cara. Digamos que la belleza había pasado de largo cuando estaban repartiéndola.
La viuda negra se sentó al lado del homo opositor. Su mirada fría, calculadora, se clavó en su rostro indefenso. Lentamente sacó unas hojas..
De repente, el homo opositor se tensó. Su mirada se agudizó, uno de sus ojos se hizo más pequeño y con una mirada de odio profundo se dio cuenta de que era una rival…
Empezó a bufar, primero en tono bajo y luego más y más alto. Ella empezó a contestarle, furiosa por su ostentación de fuerza.
El homo opositor pronto estuvo gritando y sus bufidos se oyeron en todo el recinto sagrado, donde antes primaba el silencio.
Enloquecidos, los sonidos se tornaron gruñidos, gritos, rabia.
En un momento dado, la viuda negra perdió la batalla, después de que el homo opositor se subiese a la mesa a cuatro patas y bufara sin parar. Ella, consciente de su derrota, reptó hasta la salida de la biblioteca.
El homo opositor, sentado encima de la mesa, empezó a gritar de felicidad y golpeando la mesa, saltó de alegría.
Una opositora menos para su puesto..

El AGENTE A OS SALUDA DESDE MILÁN, JEJEJE, HACIENDO UN DESCANSO EN SUS OPOSICIONES. POCO ARTE ESTOY VIENDO, PERO ME LO ESTOY PASANDO GENIAL!!! AQUÍ HACE MUCHÍSIMO CALOR! OS DEJO QUE AHORA CREO QUE POR FIN VAMOS A VER LA BASÍLICA DE SANT’AMBROGIO
CIAO, CIAO!!!!!!!!
Estos homo opositor cómo vivís de bien….jejejje.
A ver si me traes cositas y las colgamos
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