En nuestro maravilloso viaje para entender qué se esconde entre las rocas, las hojas caídas y las flores de un jardín japonés, toca meternos de lleno en los elementos que lo conforman.
A vuestra izquierda veis un jardín (sí, jardín, aunque parezca un bosque natural).
Elementos del jardín
AGUA. Aparece de forma real o simbólica (con grava). Simboliza la variabilidad del hombre, la fugacidad de la vida. También tienen concepto de purificación, de sentimientos.
Hay muchas tipologías: ríos, arroyos, cascadas, lagos…
En este aspecto, vemos dos elementos de creación humana: el tsukubai y el shishi odoshi. El tsukubai será un cazo y un recipiento de agua para que el visitante tome y se refresque. Son piedras con un hueco que se ubican en un lateral del mar de piedras. Son lugares de descanso.
Por su parte, el shishi odoshi, será una caña de bambú abierta en un extremo, que está sujeta a una estructura. Al caer el agua siempre baja y luego sube, dándole a una piedra y hace sonido. Simbolizará la fugacidad de la vida.
PIEDRA. Muchas tipologías: canto rodado, puentes… En forma de roca sin tallar es la más característica, simbolizando el contrapunto del agua. Los japoneses aman las rocas, las consideran seres vivos.
Las rocas pueden aparecer individuales o en grupo, siempre de forma asimétrica e impar. Por ejemplo, existen cascadas secas, de rocas.
Usan rocas fuertes (granito, arenisca y caliza) y les gusta las rocas erosionadas con formas suaves. Les gusta también que tengan moho y musgo (que se vea el paso del tiempo).
Estas rocas son clavadas en el suelo según determinadas leyes (por ejemplo, si colocan mal una piedra van en contra del kami de dicha piedra).
Desde punto de vista del shintoismo, pueden simbolizar la morada de los dioses o el cuerpo del kami, por eso se delimitan con cuerdas.
Desde punto de vista del budismo, podría evocar al monte Mern o Sumern. De acuerdo con cosmología hindú que recoge el budismo, en el centro del universo hay un gran monte rodeado por mares (en la base están humanos, en cima dioses y más arriba los cielos sucesivos donde moral los budas; debajo del monte están los infiernos y los espíritus famélicos).
Desde punto de vista taoista, se evoca la isla o monte P´eng lai o Horai (en japonés). Según mitología taoista, al Este de Japón existen las islas de los Inmortales (en origen 5 pero entre la lucha de gran tortuga y dragón se perdieron dos). De las tres que quedan la más importante es la Horai, donde vivían muy bien, se trasportaban con grullas, había frutos que daban inmortalidad…
Fueron muy buscadas por los emperadores chinos y al no encontrarlas, uno de ellos las invitó a que vinieran creando un gran jardín con rocas. De allí pasó a Japón.
PIEDRAS Y CANTOS RODADOS. Los cantos rodados simbolizan una zona sagrada, para la veneración de los kami. Procede esta costumbre del shintoismo, ya que se creía que el kami del Sol se asentaba una vez al año en el alto de las montañas y tomaba como morada un árbol. Los habitantes cogieron dicho árbol y lo trasladaron a la orilla del río, donde se establecía una zona sagrada con cuerdas.
PIEDRA Y CAMINOS. Son las rutas para apreciar el jardín.
ARENA Y GRAVILLA. La gravilla aparece casi siempre en extensiones planas y tiene dibujos hechos con rastrillo. Los diseños son casi infinitos.
Generalmente, simbolizan el agua, el mar, pero también pueden evocar la niebla, la mente en paz…
Puede aparecer también amontonada, evocando un monte o volcán (en tal caso tiene la misma simbología que las rocas).
Esta gravilla es de color blanquecino, gris y se suele extraer de los fondos de los precipicios. A veces se mezcla con mica, que le da más brillo.
Tiene gran versatilidad estética, ya que se puede mezclar distintos tipos de gravilla con otros materiales.
MUNDO VEGETAL. Está siempre presente, implica gran variedad y variabilidad (van cambiando con el tiempo).
Provoca una reflexión sobre la fugacidad de la vida, todo cambia, nada permanece.
Aparecen muchos tpos: con flores, musgos, bambú, juncos…
Los que más les gusta son los árboles de hoja caduca: los cerezos, los arces, aunque también los de hoja perenne (el pino japonés).
NATURALEZA MISMA. Desde periodo Kamakura se usa el sistema Ikedori o Sakkei, que es incorporar al jardín la naturaleza del entorno.
También se une la naturaleza para que destaque con el jardín creado e incluso a veces enriquecen dicha naturaleza “secundaria” para dar más contrastes.
MUNDO ANIMAL. Determinados especies de pájaros, tortugas (tema de inmortalidad), peces (la carpa sobre todo, con la simbología de la virilidad, de la fuerza).
ELEMENTOS DE CREACIÓN HUMANA. Como los puentes, cercas (para delimitar jardín del exterior), el tsukubai y el shishi odoshi, las linternas (generalmente de piedras, con muchas variedades), arquitecturas (cenadores, casitas de te, pequeños santuarios..).
(Proximamente: la evolución del jardín japonés)
