¡Qué mundo! Existen guerras por dinero, petróleo, poder…existen guerras injustas, desproporcionadas, estúpidas, sin sentido…como todas ellas.
Desde luego, no es lo mismo equiparar una vida humana con una obra de arte. Sin embargo, hay que darse cuenta del patrimonio perdido en los conflictos bélicos.
Actualmente, en Irak (que aunque diga EEUU que no, es una guerra sangrienta) se están destruyendo muchos hitos de la cultura musulmana. Pero no sólo en las actuales, recuerdo dolorosamente la caída de los grandes budas de Afganistán que supuso todo un boom mediático que se ha quedado actualmente en agua de borrajas.
No sabemos hasta qué punto y qué pasó realmente para que los propios afganos destruyeran uno de sus hitos culturales y turísticos más representativos…quizás nunca lo sepamos..
El caso es que en una guerra se pierde no solo obras de arte, no solo edificios…sino que se pierde historia. Porque, en estos edificios, se encontraban los archivos de la ciudad o pueblo. Esto pasó en la guerra civil española, en la cual muchas iglesias fueron saqueadas de arriba abajo y se perdieron años de historia irrecuperables.
Quizás por ello España perdió una parte de sí misma en tanta sangre. Y estuvo desangrándose tanto tiempo que ahora tenemos la consecuencia de su herida, que aún está sin cicatrizar.
Esto es una reflexión sobre la pérdida. La pérdida de memoria histórica, de la cultura, de la sociedad, todo aquello que se quedó en las cenizas y en los escombros.
Todos los saqueos de los americanos en Babilonia, las iglesias quemadas, el recuerdo prohibido, la población sin pasado.
Es un grito desesperado ante una situación injusta que nosotros somos los que tenemos que chillar.

La guerra es el negocio más rentable para un país… desgraciadamente, y desgraciadamente también, a los políticos le interesa más el dinero, que la preservación de sus “muros”…
Totalmente de acuerdo contigo
Y de sus personas, que es más triste aún
Touché