“Vivir las ciudades históricas”

Cuenca.jpgTodos nos hemos preguntado alguna vez si son correctas las actuaciones que se están llevando a cabo en la rehabilitación de nuestros cascos históricos. Se levanta por tanto una polémica que no debe dejar indiferente a nadie y que todos, desde instituciones a arquitectos, historiadores y vecinos, debemos estar al tanto de las políticas que se están llevando a cabo, algunas muy acertadas y otras, por desgracia que no lo son tanto.

Para acercarnos a esta  problemática y conocer los diversos puntos de vista que hay en estos momentos, la lectura  del libro de Miguel Ángel Trioñito Vinuesa   Vivir las ciudades históricas: recuperación integrada y dinámica social”, es una  buenísima aproximación que os animo a que leáis. 

El libro “Vivir las ciudades históricas: recuperación integrada y dinámica social recoge las ponencias del seminario que se hizo en Cuenca en relación a la exposición “Vivir las ciudades históricas”, en donde tal y  como señalan los propios autores, se tomó como hilo conductor, “la idea de patrimonio como un recurso al servicio de la comunidad, no solo cultural, sino también económico que permita hacer compatibles la conservación de los edificios y obras de arte con la pervivencia de un centro histórico vivo y dinámico que presta especial atención a la población residente, que se integre en el conjunto de la ciudad y que contribuya al desarrollo general” (pag. 11).

    Tras este comentario que enfoca claramente la línea argumental que se va a seguir, destacan que el debate continúa abierto a pesar de la compleja realidad en la que están sumidos los cascos históricos; prueba de ello son las diferentes posturas de algunos de los ponentes como Francisco Pol , quien da una visión personal de cómo enfocar las posibles soluciones a los problemas de nuestros cascos históricos.

    Francisco Pol apuesta por la inserción de nuevas arquitecturas como un medida necesaria para revitalizar una zona; un ejemplo de ello se puede ver en su actuaciones llevadas a cabo en el área del Temple y en la Plaza del Carmen, ambas en Huesca, en las que opta por una “transformación radical” urbana. Opino que es esa apuesta por una “transformación radical” por lo que se puede desmarcar un poco de los demás ponentes, aunque hay que señalar por otro lado, que tiene algunas intervenciones más respetuosas que otras.

    A continuación, Miguel Ángel Troitiño Vinuesa realiza un extenso comentario sobre la historia de la ciudad de Cuenca. Además de esto, plantea la necesidad de adoptar una estrategia urbana que apueste por el patrimonio cultural y medioambiental como recursos para afrontar el futuro de la ciudad de Cuenca. Por otro lado, decide apostar por la inversión en rehabilitación y mejora de viviendas como forma de recuperación del patrimonio histórico monumental y señala cómo en Cuenca se ha experimentado muy positivamente, obteniendo grandes resultados a pesar del abandono que sufría su patrimonio. Al hilo de esto, considera que es importante unir el papel que en ello desempeñan las escuelas taller, así como la colaboración multiinstitucional.

    A lo largo del libro ponen de manifiesto como Cuenca es ejemplo de que una gestión  cultural puede ser la base de una economía urbana.

    En capítulos posteriores se aborda la adecuación de edificios históricos, poniendo como ejemplo la reconversión del Instituto Palafox; hablan de cómo este proyecto “abre algunas líneas de argumentación sobre las posibilidades y límites de la reconversión de edificios antiguos” (pag. 98). En este ejemplo se ve como en la actualidad se adoptan las medidas de “vaciado” al interior pero manteniendo la estructura exterior y cómo en algunos casos esta actuación puede ser la causa de la aparición de “tensiones”.

    Por su parte, Daniel León Irujo tras plantear que a los arquitectos les compete el acto de edificar, con lo que podría enlazarse en cierta medida con las ideas de Francisco Pol, afirma que en el caso de los cascos históricos es necesario hacerlo bajo las medidas del “respeto, humildad y valentía”. Además opina que en la ciudad ha de convivir pasado y presente, ya que para él, “la ciudad es vieja y nueva”. Tal vez, aquí podría plantearse una línea de debate abierta:

    La ciudad es uno de los máximos logros producidos por el hombre;  ella ha sido construida a lo largo de los siglos, fruto de las necesidades sociales del mismo. Hay que tener en cuenta que lo que en la actualidad hemos heredado (y debemos conservar) han sido construcciones que en su época eran innovadoras y que en muchos caso convivían con otras de etapas anteriores, por lo que  es en este punto donde muchos arquitectos reivindican la necesidad de dejar su huella con construcciones actuales por entender la ciudad como un ente vivo en el que como tal se deba dejar constancia del momento social en el que vivimos.

    Es por ello que ante la pregunta de ¿qué y cómo debemos actuar? no se encuentra una respuesta fácil, pues como comprobaremos a lo largo del libro, el debate no está cerrado, existiendo por tanto diferentes posturas de intervención, aunque actualmente se tiende a un carácter proteccionista para con los cascos históricos.

    Pues bien, como vemos en Daniel León de Irujo, se reivindica la postura de nueva creación, pero también observamos su prudencia al decir que los arquitectos y la sociedad actual no es nadie para construir otro paisaje a costa de destruir el legado heredado de nuestros antepasados.

    A continuación, en el libro también se hace alusión a la demolición de edificios para reconstruirlos de forma mimética, algo que desde mi punto de vista es alarmante, pero que es una postura que se está siguiendo de forma habitual en la actualidad. Por otro lado, existe una referencia constante sobre las causas que ocasionan los problemas funcionales de adaptación a las actuales necesidades urbanas.

    No olvidan tampoco de una alusión a la problemática que en la actualidad presenta el tráfico rodado en los cascos históricos, tema éste mencionado por varios de los ponentes. Comentan como el tráfico rodado, la accesibilidad, movilidad y el turismo son los puntos negros, claves para dar solución a la actual problemática que hace que los centros históricos pierdan, entre otras, su función residencial, un elemento importantísimo para que se mantenga vivo.  Por este motivo se  habla de dar una atención especial a la población residente, así como también buscar un necesario equilibrio en la revitalización de los cascos históricos.

    Carlos Corral nos señala que cualquier intervención del casco histórico no puede ser planificado o intervenido al margen del resto de la ciudad, ya que no sólo afecta a los residentes de los cascos históricos, sino que también al resto de la ciudad y por tanto a sus ciudadanos. 

    En la búsqueda de soluciones a toda esta problemática, establecen que “el funcionamiento del centro histórico tiene que responder a las necesidades de una sociedad actual” así como que “la recuperación debe ir más allá de la simple conservación de la arquitectura y actuar sobre la mejora de los contenidos funcionales y sociales del centro histórico”. Para todo esto será necesario “evitar el traslado de los problemas a otros barrios del entorno del casco”.

    Otra solución que se plantea, es orientar a los cascos históricos como “centros culturales” donde vuelvan a plantearse otra vez las cuestiones del tráfico, turismo hostelería, señalización y mobiliario, con todos sus aspectos positivos y negativos para con la ciudad.

    Además, algunos de los ponentes no se olvidan de destacar como hemos señalado antes el papel de los artesanos y escuelas taller, no sólo ya en materia de restauración o rehabilitación sino también como centros de creación de empleo.

    Finalmente cabe señalar la estrategia llevada a cabo en la ciudad de Évora, en la que puede verse un ejemplo de planificación que ha supuesto su revitalización residencial, así como también un gran desarrollo económico-social, para lo que se hizo un pormenorizado estudio de sus necesidades, recursos y posibles objetivos, con una cooperación tanto pública como privada. 

This entry was posted in Monográficos. Bookmark the permalink.

2 Responses to “Vivir las ciudades históricas”

  1. maria victoria chaves aghemo says:

    Buenas tardes.con mucha atencion he leido su comentario al cual califique como muy interesante. Las ciudades historicas merecen una atencion diferente ya que en ellas se ven reflejadas las costumbres y por supuesto la cultura de un país. Yo quisiera mencionar a una ciudad del Paraguay, Areguá, cuyo Casco Historico fue declarado PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION por Ley Nº 1181 del 25 de Noviembre de 1997. Se trata de una ciudad distante a 30 kms. de Asuncion, Capital de la República, situada a la margen izquierda del Lago Ypacaraí y con una arquitectura sorprendente por tratarse de una villa de verano de gran auge mediados, finales y principios de los siglosXIX y XX

  2. julian nuñez de arenas blanco says:

    SE que en la catedral de cuenca hay un angel con una sonrisa enigmatica que sabe todo lo que hay se esconde es decir debajo de esa catedral hay un gran rio y se dice que cuando llegue el fin del mundo ese será el refugio de muchas almas cuando llegue la tribulación del crujir de dientes…..Os lo recomiendo ir a verlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>